22 de abril de 2012

España: Así sufre la ciencia el peor hachazo presupuestario



Un científico que no logra un contrato para seguir siéndolo; un laboratorio no puede renovar sus equipos de microscopia para obtener resultados de su ciencia a la altura de sus competidores internacionales; un centro tecnológico que cierra ahogado por las deudas de su comunidad autónoma; un instituto que tiene el dinero justo para pagar la factura de la luz de sus instalaciones y poco más; un equipo universitario que no puede renovar su personal ni financiar su investigación porque hay menos dinero destinado a proyectos competitivos. Los recortes presupuestarios llegan antes o después a todos los rincones del sistema de I+D+i, un sistema que tiene obligatoriamente que mirar a medio y largo plazo y en el que la precariedad, los daños, producen atraso y tardan mucho en repararse, advierten, con profunda preocupación, todos los expertos. No se puede interrumpir ahora una investigación y pensar que se puede retomar en un par de años en el punto abandonado, añaden.
En los Presupuestos elaborados por el Gobierno para 2012, las partidas dedicadas a I+D+i se reducen en un 25,5% respecto al año pasado, lo que significa 2.192 millones de euros menos en 2012 que en 2011. Es una caída muy superior a la media del 16,9% de la Administración del Estado. Y ello a pesar de que los Gobiernos (este y los pasados) afirman que la I+D es estratégica para salir de la crisis y avanzar hacia una economía basada en la tecnología y la innovación.
La investigación española ya es veterana en afrontar escasez de financiación tras los recortes de los últimos años. Llueve sobre mojado cuando la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela (Ministerio de Economía y Competitividad), anuncia, por ejemplo, que este año habrá solo 340 contratos para investigadores de los programas Ramón y Cajal y Juan de la Cierva, frente a los 600 de 2011. O cuando los Presupuestos del Estado indican un recorte de casi un 30% en la partida que incluye la financiación, en régimen competitivo y tras rigurosa evaluación, de los proyectos de investigación del Plan Nacional, que es el eje esencial del sistema español de I+D+i.
“Estamos ante el mayor recorte en I+D desde que se puso en marcha el sistema con la anterior Ley de la Ciencia, en 1986, y arrancaron los planes nacionales, en 1988”, denuncia la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce).

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